Enredado sin saber quien soy, tengo un nudo lingüístico sin sentido y a veces absurdo.
Solo sé que latino soy, un hispano hasta los cartílagos, un amerindio, un negro y mulato hasta la medula. Rebelde, inconforme y erótico hasta en la forma, pero que enredo en el que me encuentro, de donde soy realmente?
Aunque haciendo un recuento para completar todo este cuento, me doy cuenta que del Brasil no soy, aunque fale portuñol e nao portugués.
Aunque viéndolo bien, dudo si soy Venezolano, aunque bolivariano si soy y ahí me tengo y me mantengo.
Entonces quizás podría decir que soy Chileno ?, aunque bailar cueca se me parezca al joropo, me da igual porque no me rima ni el pañolón ni el sombrero. Ah ! quizás soy peruano, pero pueda que este mal de la cabeza, es cierto, pero no niego que me encanta el ceviche y la parihuela a lo que yo llamo cazuela.
Entonces, puede que sea Argentino ? aunque no se como se me vienen esas ideas, si mi danzoneo no es para nada Tango, pero es verdad que me apasiona, entonces me pregunto si quizás soy Mexicano ? orale, la neta wey que no me siento de ahí, además porque me llevo muy mal con el picante,
Y del centro ? No vos, ni de cipote, Pero aunque en el Caribe me sienta fresco, tranquilo y alegre aun así, No me hallo en Cuba cosa mas grande caballero, ni en Dominicana tigle, ni de pueltolo me siento. Pueda que sea de Haití ? Non, piti piti mon ami Je ne suis pas haitien.
Entonces de donde carajos soy ??
Ah ya, píllate esta ! de Colombia ! de allá si soy, allá donde el Caribe y el magdalena se desean, se enamoran, allá donde el gran pacifico calienta y refresca el continente, allá donde las aves se confunden en lo espeso del Darién, el Tayrona, la Sierra o el Amazonas y sus cantos con el sonar de tambores, gaitas y acordeones.
Allí donde los amerindios, negros y mulatos viven, conviven y sobreviven juntos. allá donde el desierto enamora el cardon y al carbón, donde se goza, se enamora y se ríe, pero también se llora y mucho. Allí donde la caña endulza tus dulces labios canela.
Ah eso si ! les aclaro una cosa, no soy ni sicario, ni mafioso o paraco, soy colombiano y es ahí donde mejor me siento.
Pero, que difícil es no estar ahí, allí donde ellos, con sus espejos, con sus promesas y con sus minas llegaron a violar al Amazonas y al Darién, a robarle el amor y el encanto a las aves, el calor al desierto, a robarse la pureza del agua, el verdor de la sabana y hasta lo azul de la mañana y sobre todo, A robarle la paz a la gente.
Jorge Freytter Franco