Oda al regreso

Por: Jorge Freytter Franco

 

¡ Oh, violinista de playa, he perdido el camino !

¡ Decidme! ¿ Donde esta el camino ?

Olores compuestos,

Caminos salados Raíces y espumas

¿ No es ese el camino y esos mis raigones ?

 

violin

¡ Oh, violinista ! en notas nocturnas, decidme,

¿ Quien se comió las migajas ?

¿ Quien corto el hilo de regreso ?

¡ Quien ha osado tanta insensatez !

¡ Oh, distancia manilarga ! devuelve lo dulcemente mío

 

Ay de ti luna sorda, que osas mentirme

Ay de ti inmaculado Sol, paridor de recuerdos

Ay de ustedes, que van iluminando imágenes

Calentando regresos, alimentando dolores

 

Ay de ustedes, ¡ Traidores !

¡ Ay de mi ! En este murmullo de la nada

En esta, viril y fría, colina de cemento

 

¡ Oh, temor incomprendido ! ahora te contemplo desde otros astros

¡ Oh Casa de Hades ! que no te visitan en la víspera

Es cierto violinista, El olvido, pudo con todo

Con papeles

Con citas

Con sonidos

Con tu playa

 

Y ahora,

Despelleja sueños

Compone vacíos

Riega ausencias

Abriga dolores

 

¡ Oh, regreso, doloroso regreso ! Te asemejas a un caudaloso río de lejanas orillas

A la noche transparente

A un relámpago de tormentos

Tocara entonces, Oh, violinista

Descomponer la partitura

Ser nada

Regresar

Y

Empezar

La Paz, nuestro futuro común

Por Jorge Freytter Franco

Seis décadas de conflicto armado interno hemos vivido las colombianas y los colombianos, hemos visto como surgieron durante las cuatro ultimas décadas un sin numero de grupos armados en rebelión contra el Estado de los cuales, solo las FARC-EP y en una poca medida, considero yo, la UC-ELN mantuvieron una lucha armada permanente a favor de una solución política al conflicto, una solución al problema de la tierra y a la antijurídica violencia extrema a la cual el Estado colombiano, con sus síntomas marcados de Estado fallido, sumido en la corrupción y en la intervención capitalista nos ha obligado a padecer.

Es cierto que este conflicto ha vivido varios intentos de resolución, intentos donde han sido los grupos rebeldes los que le han apostado en su gran mayoría, por una normalización política, porque se les reconozca su participación en la vida política del País. En ese sentido, en 1981 los diálogos y la ruta de la negociación comenzarían y de esa forma se extendieron en cuatro intentonas mas y no se llego a ningún lado, y creo que lo único malo es que siempre se ha hablado de negociación y no de entablar unas conversaciones hacia un bien común, que siempre ha sido la Paz con justicia social. Lo que realmente sucedió durante estas cuatro intentonas fue que los mas fortalecidos serian los grupos de paramilitares, narcotraficantes y de mercenarios auspiciados por acción o por omisión, por el Estado colombiano, dejándonos como resultado, la mayor crisis humanitaria y la guerra mas larga en Latinoamérica.

En total, la historia colombiana nos deja una no muy irrisoria suma de unos doscientos mil muertos, mas o menos, muchos mas que los menos que se piensan y es que eso no es normal, nunca ha sido normal que el ser humano que se dice pensante y sensible permita y se insensibilice frente a estos hechos. Y seguimos callando, aun así seguimos pensando de que la memoria de la violencia política comienza a partir de los pájaros o a partir del paramilitarismo o del narcotráfico, olvidándonos de que durante todo este tiempo en ningún momento de nuestra triste historia de tigres tristes, no ha habido justicia, ni paz, ni verdad, para los unos ni para los otros, para la izquierda, ni para la derecha y como ahora estamos en la era de la tercera dimensión, entonces cabe recordar que tampoco ha habido esto de la paz y de la justicia para los de arriba ni para los de abajo ni para los de al frente y mucho menos para los de al lado.

No nos importo nada el hecho de que conociéramos bien nuestra historia, porque si bien tengo claro, es que las colombianas y los colombianos conocemos de historia mucho mejor que otras personas en este planeta, en todo caso, hasta donde yo sabia así lo era, pero aun así antes de hacer caso omiso a los asesinatos de nuestros mejores lideres, se nos olvido la historia, la historia de cuando los pájaros pusieron su cuota de muertos junto con liberales y conservadores, cuando las familias Cárdenas y Baldeblanquez se unieron en una guerra sangrienta por toda la costa caribe colombiana, después llego la cuota de Pablo Escobar y la parte sangrienta de los castaño, luego los paramilitares y sus bloques narcotraficantes aliados con sectores de la política colombiana, se vislumbraron los Falsos positivos con su parte cruel, las victimas del Terrorismo de Estado, sin contar con los llantos que dejo la guerra entre el Estado y las fuerzas en rebelión y para sumarle a todo ese río nauseabundo y doloroso agregamos a la lista la intervención de mercenarios, militares y políticos extranjeros  todo por culpa de bananos, casas con inodoros enchapados en oro y la silicona.

Entonces creo que se hace necesario, que a partir de esa consciente recuperación histórica de hechos, se vislumbre un futuro escenario diferente por la memoria de la sangre derramada, por la memoria histórica de nuestros grandes lideres, porque las colombianas y los colombianos perdimos la oportunidad de gozar y de beneficiarnos con las ideas de Gaitán, Galán, Pizarro, Bateman, Jacobo Arenas, Cano, Gómez Hurtado, Camilo Torres, Bernardo Jaramillo, Pardo Leal, Jaime Garzón en fin tantas mentes brillantes, excelentes lumbreras políticas, vinieran de donde vinieran, pensaran lo que pensaran pero el común denominador era Colombia, la PAZ, la justicia social, el desarrollo humano sostenible y por culpa del maniqueísmo, no se nos dio la gana de escucharlos, preferimos irresponsablemente callarlos y creerles las mentiras a los extranjeros de que con ellos, de que con el mercado, de que la apertura, de que el consumo, de que el sueño americano, canadiense, europeo, de que había un mundo mejor en el capitalismo y en ese mundo nuestras mentes brillantes no cabían y terminamos asesinando a los que hasta ese entonces, eran nuestros mejores hombres y mujeres.

En la actualidad y con este contexto de guerra impuesta por el capitalismo salvaje, nos enfrentamos al compromiso de la Paz, de la normalización política, del fortalecimiento de la justicia y de la promoción de una cultura de Paz, donde se reconozca que esta, no es solo la ausencia de conflictos, que no es solo la dejación de las armas y la desmovilización porque no se trata de la terminación de la guerra, de la humillación, de vencedores y vencidos, no podemos entender los gestos de Paz, de dialogo, de la comandancia de las FARC como unos gestos de debilitamiento de esa organización, tampoco se puede creer que porque las FARC han disminuido en ataques a cuarteles o reducido secuestros, es porque ha habido presión del ejercito y porque esa organización se encuentra en su fase terminal, debemos mejor alegrarnos de que hoy día las condiciones son propicias para que por fin nos podamos las colombianas y los colombianos sentarnos, nos tomemos un tinto o un aguardiente o lo que queramos y comencemos a dialogar, a escucharnos lo que tenemos que decirnos y que por fin podamos quitarnos esa mordaza, esa venda de miedo, de rencor y comencemos a entendernos para la construcción de nuestro futuro común, sin la obsesión de que nuestros diferentes disfraces ideológicos son el freno que nos impide entendernos, así que es muy indispensable garantizar los derechos políticos, si queremos ahondar en una reconciliación y una Paz social efectiva y real.

Es cierto que cada proceso de paz es único, que no se pueden aplicar las recetas del Salvador o las de Irlanda o las del País Vasco en el conflicto colombiano, porque cada una de ellas ha sido importante pero son diferentes, por el contexto geopolítico, diferentes motivos, ideales y puntos divergentes e históricos. Pero podemos extraer datos y muchas recomendaciones, para continuar hacia el éxito en este camino de Paz. Unos de los puntos importantes es el de los prisioneros políticos, porque tanto al Estado colombiano como a la sociedad les toca aceptar que son acciones políticas las que los prisioneros realizaron, porque son acciones producto de la rebelión contra el Estado y no delitos comunes y eso, la comunidad internacional así lo entiende. de igual forma es importante que se tenga claro el hecho de la no repetición de los actos de violencia cometidas por las partes durante estas seis décadas, el del respeto por la diversidad política, social y cultural.

Kieran McEvoy profesor de Derecho y Justicia Transicional en la Universidad de Queen, Belfast, Irlanda. Comenta que ¨ Después de cada periodo de conflicto en Irlanda, y nos remontamos al siglo XVII, los presos siempre han sido liberados. Y a nivel internacional, eso es lo que pasa cuando tienes un proceso de paz: que los presos son excarcelados. Reconocer esa realidad requirió mucho diálogo, conversaciones entre políticos de ambas partes, también con la sociedad, pero llegó ¨.  Entonces es necesario pensar en una política penitenciaria más justa, que garantice la reinserción y el acercamiento de los presos, sin olvidar el marco legal y las consideraciones humanitarias para quienes están en condiciones delicadas de salud.

Así que ya es hora de sentar cabeza, de mirar hacia delante con la escucha, la comprensión, el entendimiento y con la luz que se nos abre con esta oportunidad de dialogo, para así iluminarle los caminos a esa esperanza que cada día encendemos y que nos mantiene creyendo cada día en un futuro mejor, en la Paz con justicia social, con libertades, con derechos y comenzar a pensar en construir lazos de comprensión, de respeto, de dialogo, de memoria. No se trata de hacer la Paz y borrón y de olvidarnos de los muertos, de el dolor, de perder la memoria, es ahora cuando comienza ese proceso hacia la reconciliación política y social.

Noam Chomsky sentencia que : “ A menos que los poderosos sean capaces de aprender a respetar la dignidad de las víctimas, las barreras irremontables permanecerán, y el mundo será dominado por la violencia, la crueldad y el amargo sufrimiento.” Así pues, sin el reconocimiento por parte de los poderosos, del Estado y sus agentes, de los para-políticos por el daño causado, no es posible una convivencia sana y respetuosa y la tan anhelada Paz correrá peligro.

Es inconcebible de que la única forma de reconciliarnos y de unirnos sea en un partido de futbol de la selección Colombia. Es posible que estamos creyendo ingenuamente, que todos los que asisten al Estadio metropolitano, son todos conservadores o simpatizantes de Uribe y su paramilitarismo ?, o de los liberales ? particularmente no creo eso, creo que ese día también la izquierda, la ultraizquierda, la derecha y la ultraderecha, así como el centro y los que en Política no son ni fu ni fa, viven y gozan con cada triunfo de ese país representado en nuestra selección de futbol, con los goles de Falcao y anteriormente con los pases y la melena piojosa del Pibe. En esa fiesta se unen todas y todos en Paz y entonces, porque cuando nos toca hablar de algo mas serio y trascendental como la Paz con justicia social, la conservación del medio ambiente, la educación publica o la salud, entonces ¿ Porque ahí si entramos en una apoteósica banalidad la cual nos lleva a desunimos y afilamos cuchillos, cargamos fusiles y asesinamos sin vacilación ?. Aun así, el Estado colombiano debe asumir la responsabilidad histórica en este conflicto, responsabilidades políticas y militares que llevaron al traste un conflicto que bien pudo resolverse hace muchos años con un poco de autodeterminación, de entender y educar al ciudadano del común. Es imprescindible que el ciudadano, ese que debe votar, ese que debe asumir su papel como ciudadano que tiene el poder de elegir el quien y el como se debe gobernar, se olvide del sancocho y de la camiseta y se acerque concientemente a votar y no esperar a que un sancocho o una camiseta le resuelvan sus problemas. Es necesario que todas y todos dejemos de ser pasajeros clandestinos en este bus de la historia Colombiana.

La marcha multitudinaria por la paz, los diálogos de paz con una guerrilla conciente unida y fortalecida políticamente, así como la presencia del Estado colombiano fortalecido, dispuesto y decidido a sentarse a dialogar sin mezquindad aparente ni recelos, hace pensar en que ha llegado el “ ya era hora”. El “ ya era hora de que nos sentáramos a dialogar”. El “ ahora si podemos acercarnos entre colombianas y colombianos ¨ despojados de la mascara del odio y la desconfianza y así comenzamos a pensar que por fin, vamos a poder conocernos, escucharnos, saber qué quiere cada uno de nosotros, qué desea, que sueña, qué sospecha, qué teme, que sufre y sobre todo, que opina.

Si se quiere construir y promover una cultura de paz, hay que saber que la Paz es un estación a donde debemos llegar, pero donde no se debe hablar de exigencias, de humillaciones, de culpas, ni siquiera de declaraciones bélicas sino de lo que todas y todos estaremos dispuestos a compartir, a proteger, es por eso que se necesita tener claro los riesgos que se asuman y comunicar las decisiones que se puedan tomar, aun si estas pueden ser incomodas. Entonces en Paz estaremos concientes de cuál es nuestra historia, de cual es nuestro futuro común, el futuro de cada uno y cada una, porque lo compartiremos, porque conjuntamente lo viviremos. Porque esta Paz, no tiene reversa.

La Identidad del exilio

Por:  Jorge Freytter Franco

En esto de exiliarse se nos topa el enredo de no saber quien es uno, ese camino se nos vuelve un nudo lingüístico sin sentido y a veces absurdo.

Por casualidades de la rutina, se da uno cuenta de que aun si lo quieres, no puedes ni dejas de ser ni sentir tu merecumbé, ese rifirrafe cultural que algunos llaman ser latino y para sostenerse de un hilo, uno se siente hispano hasta en los cartílagos, un amerindio, un negro y mulato hasta en la medula.

Y de golpe en golpe se convierte uno en rebelde, en inconforme y hasta en la forma, uno se vuelve erótico. Pero que enredo porque, esto de saberse confinado es como tener y no tener sustancia, porque uno se encuentra en un despelote. Porque en este frío viñedo, casualmente a ciertos les toca padecer esa perdida de calor errante con sabor a vino y uno se confunde y no sabe de donde realmente es.

Sale el Tren de Santa Marta, Cienaga se ve dormida

Sale el Tren de Santa Marta, Cienaga se ve dormida

¿De donde ? se detiene uno y se pregunta y se enreda mas el nudo y se queda uno sin sentido con el danzoneo de la Cueca que a uno le recuerda el Joropo y el olor de la Parihuela se confunde con lo que en la esquina llaman cazuela y así, uno se queda en lo absurdo de este espacio y

vuelve y se pregunta como ausente y muy presente pero no se descubre.

¿Entonces en que lugar pudo haberse fecundado toda esta palabrería romántica y colorida que se niega a partir, que se confunde entre caminos indescriptibles ?

Y es que este enredo insensato se parece a aquel esbelto paraíso, allá donde todo inicio, a ese allá que nos tiene colgando de ramas y de guindos, se parece a ese tierrero color café y aroma de anís que emborracha y despierta los sentidos, que destroza la vida y alegra la muerte.

Pero es cierto, es imposible no saberse de allá, cuna loca de cumbia, de cumbias locas, donde el Caribe tropical y el bravío Magdalena se desean, se enamoran, donde el gran Pacifico calienta y refresca el Continente, allá donde las aves se confunden en lo espeso del Darién, el mítico Tayrona, la coqueta Sierra o el gigante Amazonas y sus cantos, con el sonar de tambores, de gaitas y de acordeones. De allá de esa cuna, cuna de acordeones donde los Amerindios, Negros y Mulatos viven, conviven y sobreviven juntos. Allá donde el desierto enamora el cardon y al carbón, donde se goza, se enamora y se ríe, pero también se llora, y mucho.

Allá donde la Caña endulza sus dulces labios canela y su piel morena. Pero eso si, es preciso saber que la mía, que la nuestra, por la que peleamos, aunque mala, aunque buena, no es cuna de malandrines ni de vidas prepagadas, lo mío esta allá, enredado, absurdo y que importa eso si es allá donde mejor se siente. Pero, que difícil es eso de tener esa identidad proscrita, eso de no estar allá, donde ellos, con sus espejos, sus promesas y con sus cuentos baratos, llegaron para violar al Amazonas y al Darién, para robarle el amor y el encanto a las aves, el calor al desierto, para robarse la pureza del agua, el verdor de la sabana y a llevarse lo azul de la mañana y sobre todo, para robarle la paz a la gente.

El poder y la necesidad de cambiar

Por : Jorge Freytter Franco

 

 

En 1929 la Masacre de las Bananeras, en la zona del Departamento del Magdalena, Norte de Colombia, evento que relata Gabriel García Márquez en algunos de sus escritos, marcó la vida y el desarrollo social y económico de una zona geografica que vio como el miedo se instituyo para darle paso a la permisividad social ypolitica frente a los usos y abusos, no solo de los recursos naturales en esa zona de la región Caribe colombiana, sino que también se consolidaron las castas políticas y sociales en toda esa región y que através de los años, concibieron a las entidades administrativas del Estado queson en su origen generadoras de bienestar social, como lacaja menor para suplir y satisfacer sus necesidades personales y familiares.

Rafael Escalona, en su canción Señor Gerente, nos daba muestra de esa situación “ Señor Gerente cómo voy a hacer, para pagarle lo que me prestó, llegó el Gusano y se comió el Arroz y ahora no tengo con qué responder, y el Gerente me contestó, no te preocupes Rafael, la caja ( la Caja Agraria, entidad financiera del Estado ) te lo arregla bien, para eso soy Gerente yo…¨ Evidentemente que era todo un despilfarro y malversación de los bienes del Estado, de los bienes del pueblo, bienes y créditos a los que seguramente los pequeños agricultores les era imposible acceder por la cantidad de papeles e impases burocráticos a los que debían someterse.

En octubre de 2009, durante el nefasto gobierno de Álvaro Uribe, nos topamos con una situación de corrupción parecida: el famoso programa de Agro Ingreso Seguro, que al final, considero yo, ha sido uno de los fiascos mas grandes de la historia de Colombia, un programa para básicamente pagar deudas electorales y seguir enriqueciendo a los gamonales, principitos políticos en el magdalena y en otros departamentos de Colombia, que se volvieron ricos por culpa de sus amigos gerentes, en este caso seria el ministro de agricultura, delfín del Presidente Uribe, Andrés Felipe Arias, mientras aún hoy los campesinos siguen viviendo del miedo infundado por esas mismas castas lumpen burguesas que dominan en las regiones de Colombia.

Este comportamiento puedo arguir que se debe en gran parte, a que en la región Caribe colombiana seguimos sumergidos en el mismo centralismo de hace quizás doscientos años. Es por eso que considero que es hora de asumir una posición y una actitud diferente hacia la construcción de una Región Caribe colombiana con un desarrollo ordenado y responsable de infraestructuras que ahonden en el camino de un territorio otrora pujante, un plan de construcción y pavimentación de carreteras, de promoción, desarrollo y fortalecimiento de cooperativas, de la mediana y de la pequeña empresa, de la consolidación de organizaciones culturales, sociales, comunales, campesinas, que permitan una participación más activay decisiva en la vida política de nuestros departamentos.

Se hace entonces imprescindible, que se fortalezca la educación pública, la construcción de nuevas escuelas rurales y urbanas. Es el momento para que todos tengamos que sentir ese poder, el poder que cada uno tiene para cambiar, sentir la necesidad de apropiarse y de proteger  los recursos naturales,  los recursos públicos, para un mejor desarrollo regional.

En la actualidad en Colombia se habla de Paz, un tema no nada nuevo, que ahora se pone de moda, aunque exista incredulidad e incluso aparezcan los siempre enemigos de la paz con justicia social, los siempre servidores de los intereses extranjeros; pero seguimos hablando de Paz, hablamos de desarrollo, de minería, de campesinos, de indígenas, de recolectores de basura, de cafeteros, se habla de todo, siempre relacionado con el interior del país, y le llamo interior del país a esa zona que conocemos como todo aquello que no es La costa Caribe colombiana; pero cuando hablamos de nuestros recursos, nadie se inmuta, acabaron con los mangles de Salamanca, con los peces de muchos ríos de la Sierra Nevada por culpa del glifosato, acabaron con el tren, con el muelle de Puerto Colombia, con el carbón, que ahora desechan indiscriminadamente en las playas de Santa Marta y hasta están acabando con los equipos deportivos y la costa sigue sin decir nada, pensando que los Paisas son lo mejor y que mientras haya carnaval y ron, lo demás esta demás.

Aun así, Colombia sigue hablando de Paz, de negociaciones, pero hay que darnos cuenta de que hablar de Paz en Colombia, es hablar de festivales sin muertos, de playas llenas de turistas, de elecciones libres y de la democracia participativa, seguimos hablando de moda y de mas moda. hablamos de elecciones, donde se sigan eligiendo desde hace más de treinta años los mismos caciques con los mismos apellidos.

Hablar de Paz en Colombia, tiene un significado bastante oprobioso, porque es como decía el tirano paramilitar ex-presidente , la Paz de la confianza inversionista.  Lo  que significa abrirle camino al otro y cerrarle paso al nuestro, es pensar en los que mandan y no en los que se han vistos obligados a obedecer, todo por culpa de la estrategia gamonal de sembrar ignorancia y recoger obediencia. porque seguiremos con la moda de hablar de elecciones y no de procesos electorales, seguiremos hablando de Paz a secas y no de, construccion de la Paz como un proceso sostenible por nuestro futuro comun.

Conversar de Paz, con P mayúscula, es hablar en libertad y escuchar sin prevenciones, sin doble juego ni compromisos y mucho menos pensar en ganar o perder. Conversar es escucharse el uno al otro y el otro al uno, en búsqueda del bien común, del bien colectivo sin condiciones y siempre respetando y protegiendo los derechos de cada lado y es por eso que se hace necesario que se inicien las conversaciones de cómo visionar un país, más que unas negociaciones de como repartirse los elogios de la Paz . Quizás necesitamos palabreros, como solían o suelen hacer algunos de los pueblos originarios del Caribe colombiano. Traer uno o varios palabreros para que sean mediadores a la salida política del conflicto colombiano. Y para conversar de Paz, tendríamos que conversar de memoria, de reparación, de participación electoral y de educación, entre otros temas.

Como Región Caribe colombiana, como Costa Caribe, como Nacion Caribe, tenemos que darnos cuenta y asumir el hecho de que, uno de los grandes problemas no había sido precisamente la guerra entre el Estado y los grupos insurgentes, que sí es cierto este fenómeno ha marcado el quehacer costeño, pero se debe asumir y reconocer que mucho más perjudicial ha sido la corrupción electoral y administrativa, el olvido del Estado central, la depredación sin escrúpulos de los recursos naturales por parte de empresas multinacionales con la complicidad de curacas iluminados y de la ignorancia generalizada en la poblacion.

Es que en la Región Caribe Colombiana, tenemos que luchar contra el centralismo, contra la violencia que produce el estar obligados a votar siempre por dos o tres familias, las mismas de hace mas de 30 años, herederos de colonos que al final pudieron llegar al poder porque ese era su objetivo y misión, y se aprovecharon del centralismo, del olvido de la burocracia centralista y claro, se profundizó para sus bienestares la pobreza material; se profundizó el analfabetismo, la ignorancia, la falta de oportunidades académicas y la falta de fiscalización real del ente emisor.

Desde el Caribe Colombiano, tendríamos que pronunciarnos y exponer nuestros puntos, porque no se trata de promover el desarme para un bando, para que de esta forma el bando oficial pueda maltratar, explotar y practicar todo tipo de vejámenes contra el obrero, contra el campesino, contra los pueblos originarios y afrocolombianas, que dejen las armas los que están en rebelión, para asi profundizar en las raices del pueblo, la ignorancia, el analfabetismo, la corrupción administrativa, el robo y el saqueo indiscriminado de los recursos públicos y de los recursos naturales.

Es por esto que la Región Caribe Colombiana, debe descolonizarse de los virreyes locales, quienes han desviado durante décadas, los recursos de la Región para beneficio familiar. Es imposible seguir creyendo que en una región geográficamente bendecida aún hayan personas, seres humanos que no se alimenten bien o que simplemente no se alimenten, cómo creer y aceptar semejante barbaridad, mientras los políticos siguen pensando en un cese al fuego, en un cese de hostilidades con un grupo en subversión que aún sigue peleando por las mismas razones de hace mas de cinco décadas, entre otras, el hambre y la exclusión social.

Creo que lo que necesita Colombia y en particular la Región Caribe colombiana es una fuerte cohesión social, con una gran calidad humana y sensibilidad política, no politiquera, no burócrata.  Hay que aumentar el valor del voto, que deje de costar un plato de sancocho, una camiseta, una botella de ron o un puestito de trabajo por uno o dos años, hay que darle el valor que tiene y se merece el voto, el valor de la consciencia, el de saber que se vota libre y conscientemente, que se sabe que ese voto servirá para educar hijos, para proteger mujeres, niños y niñas, en fin se necesita una verdadera restructuración cultural, social y política. creo que debemos pasar de la lucha armada a la lucha electoral en Paz, con inclusion y con justicia social.

Es el momento de darnos cuenta de que tenemos el poder y la necesidad de cambiar, cambiar la manera de como asumir a nuestra comunidad, la ciudad, el barrio y que se asuman no como una fiesta pasajera, más bien como un carnaval político y social sostenible o como diría Jaime Bateman, el gran sancocho nacional, donde somos todas y todos los que nos beneficiemos de las decisiones políticas, donde seamos todas y todos los costeños los que estemos trabajando para que las generaciones venideras puedan ser participes del bienestar creado.

Es el momento de darnos cuenta de que tenemos el poder político en nuestras manos y la necesidad irrestricta de cambiar, de ser mejores.

 

Explicacion adicional:

QUE ES LA PAZ ??

http://www.youtube.com/watch?v=fb1dkQOY7-0&feature=share&list=PLDE60887A5D2E9E80